Palma de Mallorca - Congreso Anual de Prácticos - 17-20 de mayo 2011

Número: 
66
Fecha: 
JUN.-2011
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Portada revista: 
Portada revista Prácticos de Puerto
Sumario: 

Editorial, Pág. 3
Voith Water Tractor: Revolution in Shiphandling, Pág. 4
Una desastre a la española, Pág. 15
El Congreso en Fotos, Pág. 27
Deneb, porta-contenedores hundido en Algeciras, Pág. 30
Curiosidades Históricas 29, Pág. 31
Noticias en la prensa, Pág. 43
El buque Triple-E, los nuevos gigantes, Pág. 45

Los nuevos invasores

Cayó una carta y excepto los muy avezados, nadie se dio cuenta. Luego cayeron más y entraron en juego el desconcierto y la semántica justificativa. Al final aquello no era una crisis, sino “la crisis” y nos fuimos dando cuenta que habíamos vivido en un mundo feliz auspiciado por los de siempre, los que nunca pierden y que, incomprensiblemente, la estructura donde se fundamentaba nuestra vida y nuestro futuro seguro y sosegado, era un castillo de naipes que se iba derrumbando día a día.

Y aparecieron los gurús de la comunicación, aquellos que aciertan su predicción cuando la catástrofe ya ha sucedido. 

Los que diferencian trabajo y compromiso y lo explican hablando de los huevos con panceta: la gallina colabora y el cerdo se compromete.

Resucitaron los clásicos sobre el optimismo y el pesimismo: “Un optimista es un pesimista mal informado y a la inversa”. “La economía es un estado de ánimo”.  Sin duda, economía y sociedad están íntimamente ligadas; el pesimismo, la desconfianza en el porvenir lleva a la mesura, a la caída de la demanda, el consumo baja, la desaceleración del crecimiento se torna cada vez mayor y la recesión se esconde tras la puerta.

Los realistas también tuvieron su oportunidad: El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas. “Solo cuando baje la marea, sabremos quien está nadando desnudo”. Al parecer en pocos días sabremos si aquellos que alardeaban de no rozar el listón (superando el stress tests de las instituciones bancarias), lo hacían pero saltando por debajo.

Finalmente apareció el lenguaje tramposo y astuto. La semántica y la sutileza se han convertido en un arma edulcorante y equivoca; ahora en vez de especuladores tenemos gestores de futuros, ya no existe la quiebra sino el concurso de acreedores y así.

Antaño las invasiones eran, por lo general migraciones masivas que ocupaban violentamente los territorios, esquilmándolos y sometiendo a sus habitantes a toda suerte de vejaciones y calamidades. Hoy en día, los grandes tiranos, los que arruinan a naciones enteras, son esos entes llamados mercados, auténticos depredadores que empujan hacia el precipicio, estrangulan y desangran las economías de los países en su propio beneficio; justificando la expresión “en toda crisis hay una oportunidad de negocio”.

Ya no será necesario ni un terremoto, ni un tsunami para convertir tu economía en ruinas y escombros, bastará el informe, autoimpuesto y más o menos acertado, de una de las agencias de rating para hundirte un poco más en la miseria.

Y así vamos pasando del pesimismo al optimismo. “El temor a un naufragio griego afecta a los mercados”… las bolsas bajan. “El mercado petrolero reacciona positivamente a la perspectiva de un acuerdo entre el gobierno griego y la Unión Europea”... el barril de Brent sube 2,79 dólares pasando a 108,78. Siempre ganan los mismos.

España puede tener un problema de liquidez pero no de solvencia. Recientemente decía un experto del Banco Central Europeo, al respecto de la colocación de bonos españoles  "La indicación que dio el mercado es positiva. Es decir, si se vendió toda la cantidad que estaba programaba, aunque fuera a unos tipos relativamente altos, la noticia es buena",

En nuestro mundo, el transporte marítimo, hay signos inequívocos de recuperación económica que poco a poco se irá extendiendo al área de influencia de la mayoría de los puertos. En una reciente publicación de Puertos del Estado se recoge que “el trafico portuario sigue ascendiendo, y ya son diecinueve meses de crecimiento ininterrumpido. Los 180 millones de toneladas movidos durante los cinco primeros meses del año por las 28 autoridades portuarias han supuesto un incremento del 5,7 respecto al mismo periodo del año anterior. Dicha tasa de crecimiento duplica la experimentada entre enero y mayo de 2010, cuando crecía a un ritmo del 2,5%”. 

Al menos un motivo para el optimismo. Confiemos.