Primera mujer práctico en España

Artículo Revista Mar.

En una mañana de diciembre cuando nos encontramos con Macarena en un hotel de Madrid. Allí, la primera mujer práctica de España participa en un curso de formación sobre técnicas de negociación, algo que “a bote pronto” parece que ella ya domina. En la mesa, junto a sus compañeros, Macarena es una más, y aunque es “la nueva”, se la ve tranquila y relajada. Mis compañeros y, en general todo el mundo en la Autoridad Portuaria, me han recibido genial.

En esta ocasión, Macarena ha cambiado sus gafas y visera por una falda y unos tacones altos. Sonríe todo el rato. Yo decido que voy a ser práctico de puerto ya cuando era alumna de la Facultad de Náutica y Transporte Marítimo de Cádiz. Estaba haciendo mis prácticas en Algeciras cuando atracó el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano, y los prácticos me invitaron a ir con ellos a conocerlo.

Ese día lo pasé entero subiendo y bajando de buques, observando cómo realizaban las maniobras. Y ahí dije: yo voy a ser práctico, eso lo saben… Aquel día lo tuve claro. A pesar de que Macarena demuestra mucho entusiasmo y compromiso con su trabajo, como nos pasaría a cualquiera, las condiciones de su nueva ocupación también han pesado en su decisión. Nunca había tenido un contrato fijo: el de la Corporación es el primero en los 15 de carrera profesional que llevo.

Macarena ha pasado a formar parte de un colectivo de 241 prácticos que trabajan en 56 Autoridades Portuarias y 11 instalaciones privadas. De ellos, Bahía de Algeciras es el Puerto que más tráfico tiene en nuestro país.

En él prestan servicio 18 prácticos, en turnos de doce horas, que realizan -entre todo el equipo- unas 90 maniobras al día. Macarena está muy feliz en su nuevo destino pero, sin perder la sonrisa, sigue enfrentándose a retos todos los días. No encuentro dificultad especial en maniobrar con un tipo de buque en concreto. Precisamente a los que me resultan más complicados es a los que más quiero ir para practicar.

Aunque no pisó la playa hasta los doce años -la primera vez que vi el mar sentí miedo-, ahora Macarena es una apasionada del mar que, como ella misma reconoce llegó al transporte marítimo por casualidades de la vida. No tengo ninguna relación familiar con el mar. Ví las asignaturas de la carrera: trigonometría esférica, astronomía, metereología. Y me quedé fascinada.

Hasta llegar a ser práctico titular del Puerto de Bahía de Algeciras, Macarena estuvo como capitana del “Avemar Dos” de Baleária, por lo que ha podido acreditar dos años de mando de buques de más de 1000GT –en los diez últimos años-, además de superar una oposición que consiste en dos pruebas en Madrid, y dos en el Puerto.

De hecho, ella también fue la primera capitana de la naviera. Por ser mujer nunca he tenido dificultades especiales. Solo me he encontrado una empresa que me dijera que no me contrataba porque no aceptaban mujeres. No obstante, la práctico dice ser consciente de la responsabilidad que tiene respecto a las generaciones de mujeres venideras no puedo meter la pata porque, si yo fallo, le puedo estar quitando la oportunidad a la que viene detrás. Tengo una responsabilidad que no me impone nadie, soy yo misma. Sé que hacerlo mal es cerrar puertas. Según nos cuenta, en España hay un porcentaje aceptable de mujeres: somos un 33% de mujeres en el sector, a nivel mundial, solo un 3%. Eso si, capitanas con titulo, ejerciendo…muy pocas.

El buen hacer que la ha servido para llegar a donde está, es una prueba de que es posible alcanzar tus objetivos si se tiene determinación.

Depende de dónde se quiera llegar. Los requisitos que tenemos que cumplir son iguales para los hombres y las mujeres. Desde luego, a la vista está que estamos preparadas: a mí nadie me ha hecho el trabajo nunca, me lo he hecho yo.

Aunque sí que reconoce que las mujeres muchas veces se retiran antes. En clase éramos ocho y sólo hemos navegado dos, porque no querían navegar. Cuando han tenido su título profesional se han quedado en tierra. Evidentemente tú tienes que renunciar a cosas y pensar si eso te compensa.
No obstante, Macarena reconoce que tampoco la legislación vigente tiene en cuenta las circunstancias de estas mujeres profesionales del mar. Las oficiales estamos sujetas a normas completamente diferentes a las de otras mujeres que trabajan a bordo. Según nos cuenta, si las azafatas de buques de pasaje se quedan embarazadas, se cogen su baja como todo el mundo. Yo me quedo embarazada, y automáticamente estoy fuera porque no paso el reconocimiento médico: como mi responsabilidad a bordo es mayor, también implica más riesgos.

Esto también implica que, si como capi-tana, te coges una baja maternal, pierdes tus exenciones de practicaje, ya que si pasas más de ocho meses fuera del puerto, las pierdes. Y eso es con la Ley en la mano. A lo mejor la empresa no te despide, pero no te vuelve a contratar como capitana, sino que meterá a alguien que tenga las exenciones, lógicamente. 

Fuente: A. Munguía | Revista Mar – Dic. 2015

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