Prácticos del mar: los guardianes del puerto

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Se les exige una alta cualificación técnica y una amplia experiencia, ya que de ellos depende la seguridad en el muelle - Cada día se enfrentan a arriesgadas maniobras.

­Las primeras corporaciones de prácticos en España datan del siglo XV. Sin embargo, la profesión de práctico es tan antigua como desconocida para la mayoría de la población. Los prácticos son capitanes de barco con una alta cualificación profesional y una dilatada experiencia en navegación.

La seguridad del puerto de Málaga depende ellos, y cada barco que entra o sale del mismo precisa de sus maniobras y asesoramiento. El práctico mayor del puerto de Málaga, Vicente Merayo, tiene a sus espaldas una amplia experiencia que le avala para el ejercicio de la profesión de práctico. Vicente Merayo explica que la función del práctico consiste en facilitar la realización de los movimientos de entrada, salida e interiores del puerto, así como la realización de las operaciones portuarias consistentes en fondeos, atraques y desatraques.

Cuando un barco se aproxima a cuatro millas de distancia se avisa a los prácticos de su llegada. Éstos se acercan con la lancha y se prepara una escala para subir. Esta puede resultar una tarea muy arriesgada cuando el viento, el peor enemigo de los marinos, sopla muy fuerte. Además, han de ascender a una gran altura. Una vez subido al barco, el práctico se dirige al puente y se produce un intercambio de información con el capitán acerca de las particularidades del puerto y del barco en cuestión. Vicente Merayo manifestaba: «Nosotros conocemos las corrientes de los vientos, cómo interactúan los elementos dentro de un puerto, la distancia que hay entre muelles, las profundidades, las longitudes, las luces o cómo son la mareas».

«La maniobra más delicada de un barco es la entrada o aproximación a un puerto, porque se trata de una zona limitada de espacio y hay más buques cerca, por lo que las maniobras son reducidas», afirmaba Vicente Merayo. Los prácticos no sustituyen al capitán, pero sí son asesores de éste, en relación al rumbo que ha de tomar y las maniobras naúticas relacionadas con el buque. El fin de la labor del practicaje es garantizar la seguridad de la vida humana en el mar, de los buques e instalaciones portuarias, para que no se produzcan colisiones entre ellos, así como prevenir la contaminación medioambiental. «En la actividad de un práctico, en cualquier momento pude ocurrir cualquier cosa: no es lo mismo trabajar en un día de mucho viento que en un día de calma. El práctico no trabaja en una oficina, nuestro trabajo se realiza dentro del barco que entra, sale o se mueve», declaraba.

Remolcador
El servicio de practicaje es universal y obligatorio por ley para buques de más de 500 toneladas. En España están organizados en corporaciones, con un total de 53 en todo el territorio nacional, 9 de ellas en Andalucía. Algunas corporaciones están formadas por un sólo práctico , como es el caso de puertos pequeños de la costa gallega o alicantina. En total, el colectivo suma 240 prácticos en toda España. En el puerto de Málaga son 3 personas las que prestan el servicio de practicaje. Unos 1.500 buques llegan a Málaga cada año, lo que supone una media de 3.000 maniobras. Vicente Merayo afirmaba: «Llevo aquí 16 años, por lo que habré realizado mínimo unas 15.000 maniobras».

Recientemente y por primera vez en la historia, una mujer se ha incorporado al colectivo de prácticos, rompiendo con el monopolio masculino. Se trata de la capitán de la Marina Mercante Macarena Gil, que ejerce su labor en el puerto de Algeciras. Además, obtuvo la mejor puntuación en las pruebas de selección. Aunque de momento es la única práctica de España, hay constancia de que más mujeres han iniciado el proceso y posiblemente lleguen a ser prácticas en el futuro.

Vicente Merayo señalaba que en el puerto de Málaga se ven buques muy variados: barcos de coches, de contenedores, petroleros, bulck carriers (graneleros), barcos de tanques, yates, cruceros, veleros, etc... Además, manifestaba que podían pasar de lo mejor a lo peor: de barcos grandes a pequeños, de modernos a antiguos, de estar bien equipados a todos los niveles a barcos que sólo tienen el timón. De hecho, el puerto de Málaga y el Puerto de Algeciras son los únicos de España a los que acceden los barcos portacontenedores más grandes del mundo. Éstos son los buques portacontenedores de la clase Mærsk E, que tienen 400 metros de largo y 56 metros de ancho. También, han atracado en el puerto los mayores cruceros del mundo como el «Allure of the Seas» y el «Oasis». El práctico mayor también destacaba que tuvo la oportunidad de ver en su día el portaviones inglés «Invincible». Igualmente, narraba que tuvo la alegría de estar a bordo de grandes yates como el del sultán de Omán, el del emir de Qatar, el del rey de Arabia Saudí, o el del emir de Abu Dabi, que están entre los cinco mayores yates del mundo, pudiendo costar entre 300 y 400 millones de euros.

Práctico de puerto

No obstante, los prácticos también tienen que maniobrar en embarcaciones que presentan muchas dificultades. Vicente relataba una de sus maniobras más difíciles a bordo del buque italiano «Repubblica di Roma», el cuál sufrió un importante incendio y llegó a Málaga para ser reparado. «Este barco no tenía operatividad, se quemó todo el sistema eléctrico, no tenía timón ni hélice. Era bastante difícil de remolcar al no tener medios propios. Había que sacar un barco de unos 230 metros de largo por una zona muy estrecha, de unos 100 metros de ancho. El barco se movía hacia un lado y otro, la maniobra duró varias horas, y para colmo había niebla. Tuvo que hacerse muy despacio, y con mucha tensión, pero afortunadamente se logró sacar.»

Una de las maniobras más llamativas y que se realiza con relativa frecuencia es la entrada de los barcos al dique. Según describía Vicente Merayo: «Se trata de una especie de cajón flotante muy grande que se usa para poner a los barcos en seco o que van a reparar. El barco entra, primero se sumerge y entra justo. Luego el dique emerge y el barco tiene que quedar apoyado sobre una especie de bloques de madera que se colocan adecuados a la forma que tiene el barco. La maniobra del dique es bonita pero muy ajustada».

Prácticos del puerto de Málaga

Profesión de difícil acceso

Para acceder a este puesto, se exige una alta cualificación técnica y una amplia experiencia profesional como capitán de barco. Es un procedimiento de preparación muy riguroso y exigente. En primer lugar, es necesario cursar la carrera universitaria de «Marina Civil», la cual, puede cursarse en siete universidades españolas. En Andalucía, sólo la universidad de Cádiz oferta esta titulación. Posteriormente, se requiere un largo proceso de experiencia. El primer año se hacen prácticas como alumno, después se pasa a oficial, como piloto de primera y luego como piloto de segunda. Posteriormente, hay que embarcarse por un periodo de dos años más. Después, se presenta una tesina ante un tribunal y ya se puede obtener el título de capitán. Y finalmente, hay que aprobar la oposición pública de practicaje.

Además, los prácticos tienen que realizar cursos de reciclaje en unos simuladores cada cuatro años para mantenerse actualizados.

Unas 3.000 maniobras anuales
En España los prácticos se organizan en corporaciones. Hay un total de 53 en todo el territorio nacional, que aglutinan a 240 prácticos. Tan sólo hay una mujer práctica, que obtuvo la plaza recientemente en el puerto de Algeciras. Además, logró la mejor puntuación en las pruebas de selección.
1.500 barcos al años
En el puerto de Málaga, tres prácticos se encargan de maniobrar con  todos los barcos de más de 500 toneladas que entran, salen o se mueven por el puerto. Una media de 1.500 buques acceden al puerto malagueño, lo que se traduce en unas 3.000 maniobras, es decir, unas 1.000 operaciones por práctico.
Se exige la titulación de 'Marina Civil' y el título de capitán
Para acceder al puesto de práctico es necesario cursar la carrera universitaria de «Marina Civil», que se puede estudiar en siete universidades españolas. En Andalucía, la Universidad de Cádiz es la única que oferta dicha titulación.
Acceso por oposición pública
Posteriormente, es necesario un largo proceso de experiencia profesional   embarcado que dura varios años, para poder presentar una tesina y obtener el título de capitán. Finalmente, hay que aprobar una oposición pública y colegiarse.

Fuente: La Opinión de Málaga