Capitanía Marítima refuerza la seguridad de superbarcos

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Obligará a los buques a usar mejores cabos y a encender sus motores en días de fuerte viento, para evitar incidentes como el del perforador

La pericia y la rápida actuación de los prácticos del puerto en medio de un fuerte vendaval en la bocana de entrada a los muelles de Escombreras evitó una desgracia. El 'Atwood Advantage', uno de los buques perforadores más grandes del mundo, que quedó a la deriva anteayer por la tarde, tras romper los cabos que le sujetaban al dique suroeste de Escombreras debido a las fuertes rachas de viento, volverá hoy a puerto. Mientras tanto permanece fondeado frente a Cartagena por razones de seguridad. Regresará siempre y cuando cumpla los requisitos exigidos por Capitanía Marítima de reforzar sus medidas de seguridad mientras esté amarrado, con el fin de evitar nuevos sustos. Estas exigencias serán extensibles al resto de buques de grandes dimensiones atracados en cualquiera de las dos dársenas locales, según informaron fuentes de ese departamento estatal.

La administración marítima ya ha abierto una investigación para aclarar el incidente, ocurrido pasadas las dos de la tarde del miércoles. De sus conclusiones se derivará si es oportuno interponer una sanción.

Esa mole naval, con una eslora de 238 metros, 42 de manga y una capacidad operativa para trabajar a profundidades de más 3.600 metros, tuvo que ser remolcada hasta la zona de fondeo que hay frente a La Algameca, para evitar males mayores, tras romper sus amarres, sometidos a rachas de vientos cercanas a los 100 kilómetros por hora.

Control de la plataforma

El buque pudo ser controlado por los prácticos del puerto, pocos minutos después de recibir el aviso de la propia tripulación. El peligro que conllevaba que un barco de esas características estuviera sin control en la entrada de los muelles fue mayúsculo, si se tiene en cuenta que a pocos metros había un petrolero descargando crudo.

La situación provocó que los trabajadores portuarios encargados de dirigir a los barcos que entran y salen de las dársenas tuvieran que actuar con extrema rapidez. «Enseguida se hicieron con el barco y controlaron la situación. La verdad es que si no llega a ser por ellos podría haber ocurrido una catástrofe», reconoció a este diario el capitán marítimo, Óscar Villar.

Para evitar que vuelva a suceder una situación similar, Capitanía Marítima obligará a partir de hoy a usar cabos de mayor seguridad a todos los grandes buques y a poner en marcha sus motores cuando se den rachas de viento superiores a los 25 nudos (46 kilómetros por hora). «Esto evitará que las embarcaciones se separen de los muelle si rompen sus amarres», añadió Villar. Desde ese departamento, dependiente del Ministerio de Fomento, aseguraron que se aplicará ese tipo de medidas de seguridad en «las plataformas de prospección y barcos especiales de larga estancia» que atraquen en el puerto.

Escombreras servirá de abrigo a este gigante del mar hasta finales del mes de diciembre. Llegó en agosto, tras realizar unos trabajos de perforación en la costa de Israel. Durante este tiempo, el superbuque con bandera de las Islas Marshall (Océano Pacífico) está siendo sometido a labores de modernización y mejora de sus sistemas de a bordo, tanto para la navegación como para realizar prospecciones.

Fuente: Antonio López - La Verdad